Aquí va una pregunta que suena más complicada de lo que es: ¿qué tan grande tiene que ser algo para que aparezca, con detalle, en tus estados financieros? La respuesta corta es “depende”, pero vale la pena entender de qué depende.
No es un número fijo
La materialidad en los estados financieros se determina en relación con una base: el activo total, el activo circulante, el pasivo total, el capital de trabajo, el capital contable o los resultados del ejercicio, según cuál sea la más relevante para esa empresa específica. No existe un porcentaje universal que aplique igual a todas las industrias o tamaños de empresa.
Por qué esto le importa a quien lee tus estados financieros
Un banco evaluando si otorgarte crédito, un socio inversionista o el propio SAT interpretan tus estados financieros asumiendo que lo material ya está ahí, con el detalle adecuado, y que lo irrelevante fue simplificado sin distorsionar la imagen general de la empresa. Cuando ese criterio se aplica mal (ya sea por exceso o por defecto), la información deja de ser útil para tomar decisiones.
Este concepto vive dentro de un principio más amplio, la materialidad contable, y se relaciona de cerca con la materialidad en auditoría que usa quien revisa esos estados financieros después.
