Calcular la materialidad en auditoría no es magia negra, aunque a veces el auditor lo explique como si lo fuera. Es un porcentaje aplicado a una base financiera, más una buena dosis de criterio profesional. Aquí va la parte del criterio junto con la parte del cálculo.
La fórmula base
La materialidad de planeación se calcula aplicando un porcentaje a una base (benchmark) relevante para la entidad. Los benchmarks más usados en la práctica, siguiendo la NIA 320, son:
- 5% de la utilidad antes de impuestos
- 1% de los ingresos totales
- 1% a 2% del activo total
Un ejemplo práctico
Supongamos una empresa con una utilidad antes de impuestos de $4,000,000 MXN. Aplicando el benchmark del 5%, la materialidad de planeación queda en $200,000 MXN: cualquier error o distorsión por debajo de esa cifra, en principio, no se considera relevante para la lectura de los estados financieros. A partir de ahí, el auditor también calcula la materialidad de desempeño (un porcentaje de ese mismo número, normalmente entre 50% y 75%) para dejar margen ante errores que no se detecten.
Por qué no es un cálculo puramente matemático
El porcentaje y el benchmark que elige el auditor dependen de qué tan estable es la utilidad de la empresa, quiénes leen los estados financieros y qué tan riesgosa es la operación. Una empresa con utilidades volátiles, por ejemplo, suele evaluarse mejor con la base de ingresos o de activos que con la de utilidad.
Si tu duda es más sobre qué es la materialidad en auditoría en general, empieza por nuestra guía de materialidad en auditoría (NIA 320), y si ya conoces el cálculo pero te falta el concepto de error tolerable, revisa materialidad de desempeño.


