error tolerable

Materialidad de Desempeno en Auditoria: El Error Tolerable (NIA 320)

23 de agosto de 2026 6 min de lectura
Contador revisando documentacion fiscal en su laptop

“Error tolerable” suena a que la norma te está dando permiso de equivocarte un poco, y en cierto sentido así es. Hoy se llama materialidad de desempeño, cambió de nombre pero no de espíritu.

Qué es la materialidad de desempeño

Según la NIA 320, la materialidad de desempeño es la cantidad (o cantidades) que fija el auditor por debajo de la materialidad de planeación, con el objetivo de reducir a un nivel apropiadamente bajo la probabilidad de que la suma de errores no corregidos y no detectados termine superando la materialidad general de los estados financieros.

En otras palabras: como es prácticamente imposible detectar cada error pequeño, el auditor trabaja con un umbral más estricto (típicamente entre el 50% y el 75% de la materialidad de planeación) para dejarse margen de seguridad.

Su relación con el riesgo de auditoría

Entre más riesgo identifique el auditor en una entidad (por ejemplo, controles internos débiles o antecedentes de errores previos), más estricta será la materialidad de desempeño que elija: un porcentaje más bajo, más cerca del límite inferior del rango. Es una decisión de juicio profesional, no un cálculo mecánico.

Riesgo identificado en la entidadDónde cae la materialidad de desempeño (rango 50%-75%)
Controles internos débiles o errores en auditorías previasMás cerca del 50%, el extremo más estricto
Riesgo intermedio, sin señales claras en ningún sentidoUn punto medio del rango, a juicio profesional del auditor
Controles internos sólidos y sin antecedentes de erroresMás cerca del 75%, el extremo más holgado
Cómo el riesgo detectado mueve el porcentaje de materialidad de desempeño dentro del rango

Si quieres ver cómo se calcula la materialidad de planeación de la que parte este número, tenemos el detalle con fórmula y ejemplo en cómo calcular la materialidad en auditoría, y el panorama general en materialidad en auditoría (NIA 320).

El tercer umbral, el que casi nadie nombra

Casi toda la conversación sobre materialidad gira en torno a dos números: el de planeación y el de desempeño. Pero en una auditoría real hay un tercero, más pequeño y mucho más callado: el umbral por debajo del cual una diferencia es tan insignificante que ni siquiera se anota. En la jerga se le dice el umbral de lo claramente trivial.

UmbralPara qué sirveTamaño relativo
Materialidad de planeaciónMarca el error que haría cambiar de opinión a quien lee los estados financierosEl más alto, es el punto de partida
Materialidad de desempeñoDeja margen para que varios errores pequeños no sumen hasta volverse materialesUna fracción de la anterior
Umbral de lo claramente trivialDefine lo que no se acumula ni se reportaEl más bajo de los tres
Los tres números que un auditor trae en la cabeza durante todo el encargo.

El tercero existe por pura supervivencia. Sin él, el auditor tendría que registrar y acumular cada diferencia de doce pesos que encuentre, y el papel de trabajo acabaría pesando más que la contabilidad. Ese umbral es la línea que separa “esto hay que anotarlo por si se junta con otros” de “esto no vale ni el renglón”.

Qué pasa cuando el número se fija mal

Fijar la materialidad de desempeño demasiado alta es cómodo mientras dura. El auditor prueba menos, pide menos y termina antes. El problema aparece al final: si varios errores pequeños se acumularon por debajo del radar, la opinión se emitió sobre unos estados financieros que sí tenían una distorsión relevante. Ese es exactamente el riesgo que este umbral existe para evitar.

Fijarla demasiado baja tiene el defecto contrario y se nota mucho antes. La muestra crece, las horas crecen, los honorarios crecen, y tu equipo empieza a recibir solicitudes de soporte por partidas que a nadie le quitan el sueño. Un auditor discutiendo una diferencia de trescientos pesos en una empresa que factura cientos de millones no está siendo riguroso, está mal calibrado.

Por qué el número cambia de un año a otro

Si este año tu auditor te está pidiendo bastante más papel que el anterior, y la empresa no creció de forma dramática, lo más probable es que haya bajado la materialidad de desempeño. No es capricho ni ganas de molestar: normalmente responde a que reevaluó el riesgo, sea por un cambio de sistema, una rotación fuerte en el área contable, una adquisición, o errores encontrados en el ejercicio anterior.

Vale la pena preguntarlo de frente al inicio del encargo, porque la respuesta te dice dónde cree tu auditor que está el riesgo. Y esa información es útil mucho más allá de la auditoría.

Preguntas frecuentes sobre la materialidad de desempeño

¿Materialidad de desempeño y error tolerable son lo mismo?

Sí, es el mismo concepto con dos nombres: la NIA 320 lo llama materialidad de desempeño, pero muchos auditores en México siguen diciendo “error tolerable” por costumbre, y ambos apuntan al mismo umbral, fijado por debajo de la materialidad de planeación para dejar margen ante errores que nadie detectó.

¿Cómo se calcula la materialidad de desempeño?

Se calcula como un porcentaje de la materialidad de planeación, casi siempre entre 50% y 75%, y el auditor decide el número exacto según el riesgo que detecte: controles débiles o errores previos empujan el porcentaje hacia abajo. No es una fórmula de calculadora, es criterio profesional aplicado sobre un número que ya existe.

¿Por qué la materialidad de desempeño siempre es menor que la materialidad de planeación?

Porque la materialidad de planeación es el límite para los estados financieros en su conjunto, pero durante la auditoría se acumulan errores pequeños que nadie detecta uno por uno. Bajar el umbral (la materialidad de desempeño) deja colchón para que esa suma de errores invisibles no rebase, sin querer, la materialidad de los estados financieros en su conjunto.

¿Quién decide el porcentaje de materialidad de desempeño, el cliente o el auditor?

Lo decide el auditor, no el cliente: es juicio profesional basado en el riesgo de la entidad, no una negociación. Ni el gerente de finanzas ni el dueño del negocio opinan sobre ese número, por más que a veces lo intenten. Si quieres entender de dónde sale todo este concepto antes de llegar aquí, empieza por qué es la materialidad.

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