Cuando el SAT cuestiona una operación, no manda una carta pidiendo “materialidad” en abstracto (qué más quisiéramos, sería mucho más fácil). Pide documentos concretos, en un plazo concreto, y evalúa si esos documentos cuentan una historia coherente. Esta guía explica qué revisa la autoridad y cómo prepararte antes de que llegue el requerimiento, para que no te agarre armando la carpeta a las once de la noche.
¿Cuándo empieza a revisar el SAT la materialidad?
El procedimiento más conocido es el del artículo 69-B del CFF: cuando el SAT detecta que un contribuyente emitió comprobantes sin contar con activos, personal o infraestructura suficiente, lo presume dentro de la llamada lista de EFOS (empresas que facturan operaciones simuladas). Pero la revisión de materialidad no se limita a ese procedimiento: también aparece en auditorías, revisiones electrónicas y solicitudes de devolución de saldos a favor. Básicamente, en cualquier momento en que al SAT le dé curiosidad.
Qué documentos pide la autoridad
- Contrato o convenio que dio origen a la operación
- Cotización y orden de compra o de servicio
- Evidencia de la capacidad operativa del proveedor (personal, activos, domicilio)
- Comprobantes de pago bancarios, no solo el CFDI
- Evidencia de entrega del bien o prestación del servicio
- Correspondencia o comunicaciones que documenten el proceso

Capacidad operativa: el punto que más pesa
De todos los elementos, la capacidad operativa del proveedor suele ser el más decisivo. La autoridad quiere ver que quien emitió el comprobante realmente tenía forma de cumplir: empleados dados de alta, activos fijos, un domicilio verificable, proveedores propios. Sin esto, ningún contrato ni comprobante de pago alcanza para desvirtuar la presunción. Un PDF bien diseñado no sustituye a un empleado real.
Criterio reciente
Tribunales recientes han precisado que, dentro del procedimiento del artículo 69-B, la autoridad solo puede exigir al contribuyente evidencia de la capacidad operativa del proveedor — no una prueba plena de materialidad, que corresponde a una etapa posterior del procedimiento. Aun así, mientras más completo sea el expediente desde el inicio, menor es el riesgo.
Errores comunes que debilitan un expediente
Aquí va nuestro top de tropiezos más frecuentes (ninguno inventado, por desgracia):
- Guardar solo el CFDI y el comprobante de pago, sin el resto de la cadena documental.
- Contratos genéricos que no describen el objeto real de la operación.
- Fechas que no siguen un orden lógico entre cotización, contrato y entrega.
- Falta de evidencia de que el bien o servicio efectivamente se recibió.
- Expedientes dispersos entre correos, carpetas y personas distintas.

Cómo prepararte antes de que llegue un requerimiento
La mejor defensa se construye antes de que exista un conflicto. Documentar cada operación relevante en el momento en que ocurre, mantener un expediente centralizado y trazable, y validar la capacidad operativa de tus proveedores antes de operar con ellos reduce de forma importante el riesgo de que una deducción se cuestione más adelante.
El expediente que mejor resiste una revisión es el que se armó antes de que llegara el requerimiento, no después.
Si quieres entender primero qué es exactamente la materialidad de las operaciones, empieza por ahí. Y si ya tienes lo básico claro, la siguiente guía de este blog cubre el paso a paso para armar y organizar tu expediente.
